EL APOCALIPSIS Y LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO

LA BESTIA, EL FALSO PROFETA Y EL 666

INTERPRETACIÓN  CAPÍTULO XIII

“Entonces vi subir del mar a una bestia con siete cabezas y diez cuernos, en los cuernos diez coronas y en las cabezas títulos que desafiaban a Dios. La bestia que yo veía era semejante a una pantera, aunque tenía patas de oso y boca de león. El monstruo le entregó su propio poder y su trono, con un imperio inmenso. Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Entonces la tierra entera maravillada, siguió detrás de la bestia. Adoraron al monstruo porque había entregado el imperio a la bestia y también adoraron a la bestia, diciendo: ‘¿Quién es como la bestia y quién podría competir con ella?’ Se le permitió hacer proyectos orgullosos y blasfemar en contra de Dios, y pudo actuar como quería durante cuarenta y dos meses. Se puso, pues, a lanzar insultos contra Dios, insultando su nombre y su santuario, es decir, a los que ya habitan en el cielo. Se le concedió hacer la guerra contra los santos y vencerlos, y se le dio poder sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. Y todos la adoraron, todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no se haya escrito desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero sacrificado. El que tenga oídos, que escuche: ‘Quien está destinado a ir a la cárcel, irá a la cárcel; quien está destinado a muerte de espada, perecerá por la espada’. Para los santos es la hora de la perseverancia y de la fe. Después vi surgir del continente otra bestia que llevaba dos cuernos como los del Cordero, pero hablaba como el monstruo. Esta aprovecha todo el poder de la primera bestia y está totalmente a su servicio. Ella ha logrado que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. Ella hace prodigios maravillosos, hasta mandar que baje el fuego del cielo a la tierra en presencia de todos. Por medio de esos prodigios que le fue concebido obrar en servicio de la bestia, ella engaña a los habitantes de la tierra, aconsejándoles que hagan una estatua de esa bestia que, herida a espada, volvió a vivir. Se le concedió hasta dar vida a la estatua de la bestia, la cual puede hablar, y ha logrado que quienes no adoren esa imagen sean muertos. Ha logrado, así mismo, que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente; ya nadie podrá comprar ni vender si no está marcado con el nombre de la bestia o con la cifra de su nombre. Aquí verán quién es sabio. Si ustedes son entendidos, interpreten la cifra de la bestia. Se trata de un hombre, y su cifra es 666”

El capítulo XIII presenta una impresionante alegoría de los grandes enemigos de la Iglesia de todos los tiempos: Pasados, presentes y futuros. Un ser humano, por sí mismo, no tiene la capacidad de crear un relato como aquel que aparece en el texto bíblico precedente. Solamente Dios, a través del Espíritu Santo, puede inspirar a un hombre a escribir las palabras contenidas en el capítulo XIII del libro del Apocalipsis. Algunos de los fragmentos bíblicos, que se explican a continuación, hacen referencia al último anticristo profetizado para el final de los tiempos. Sobre el último anticristo se realiza un detallado análisis en el link correspondiente a Las Profecías del Fin del Mundo.

En el pasaje que se anexa a continuación, San Juan nos habla de las dos grandes amenazas contra la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo. La primera de ellas está descrita como solo San Juan lo podría hacer.

“Entonces vi subir del mar a una bestia con siete cabezas y diez cuernos, en los cuernos diez coronas y en las cabezas títulos que desafiaban a Dios. La bestia que yo veía era semejante a una pantera, aunque tenía patas de oso y boca de león. El monstruo le entregó su propio poder y su trono, con un imperio inmenso”

El fragmento “Entonces vi subir del mar a una bestia” se refiere, indudablemente, al antiguo imperio romano, cuya capital estaba localizada del otro lado del mar mediterráneo con respecto al territorio de Israel. La expresión “con siete cabezas” designa la plenitud del poder político-militar de Roma. Para la época en que escribe San Juan, Roma era el imperio más poderoso y extenso del mundo conocido. El imperio romano dominaba todo el norte de África y el sur de Europa. Roma era la bestia que asesinaba y torturaba, sistemáticamente, a la primitiva comunidad cristiana. Hoy al igual que ayer, la Iglesia Católica se encuentra perseguida por regímenes totalitarios. Hoy en día, un considerable número de gobiernos comunistas e islámicos profesan el mismo odio y desprecio que experimentaban sus antiguos homólogos del imperio romano.

En el pueblo hebreo, la trompeta se utilizaba como instrumento para anunciar el inicio de las asambleas litúrgicas y para avisar a los fieles sobre los actos de consagración y sacrificio de animales a Dios. Las trompetas primitivas se fabricaban con cuernos de animales. Igualmente, en la antigüedad el cuerno era el medio para comunicar a las tropas el comienzo de la batalla. Con este presupuesto, la palabra cuernos, bíblicamente hablando, se refiere a los medios de comunicación.

El número diez nos recuerda, inevitablemente, los diez mandamientos entregados a Moisés en el monte Sinaí. Así, el valor numérico equivalente a diez representa el poder y la autoridad. Dados los anteriores conceptos, no resulta imposible entender los fragmentos apocalípticos que se presentan a continuación:

“Dicho esto, me llevó al desierto; era una nueva visión. Ahí una mujer estaba montada en una bestia de color rojo. La bestia estaba cubierta de títulos y frases que insultaban a Dios, y tenía siete cabezas y diez cuernos
Apocalipsis 17, 3

“Y observé que esa mujer estaba ebria con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús. Esta visión me dejó muy sorprendido, mas el ángel me dijo: ‘¿Por qué te extrañas? Yo te voy a explicar lo que representa esta mujer y la bestia que la lleva, la bestia de siete cabezas y diez cuernos
Apocalipsis 17, 6 - 7

diez cuernos, en los cuernos diez coronas y en las cabezas títulos que desafiaban a Dios

Hoy en día, los diez cuernos simbolizan el diabólico poder de los actuales medios de comunicación social. Durante toda la historia de la humanidad, el diablo nunca ha tenido, ni tendrá, mejores apóstoles que los actuales dueños de los medios de comunicación. La televisión, el cine, la radio, los periódicos, las revistas e internet se han convertido en los mayores promotores de perversidades tan detestables como: La pornografía, la inmoralidad, el ocultismo, la brujería, el homosexualismo, la violencia y la idolatría a la riqueza, el placer y la fama. El mundo hace ver como bueno lo que es, realmente, sucio y repugnante. Pocas faltas son tan graves como el pecado de escándalo. Al día de hoy, los periódicos ya cuentan con su propia sección de clasificados para adultos. En las estaciones de radio se invita, abiertamente, al consumo de licor en diferentes discotecas y sitios no aptos para menores de edad. En el cine y la televisión se hace, públicamente, apología del delito. En la actualidad, el mundo está lleno de películas y series de televisión cuyos protagonistas y héroes son: Ladrones, asesinos, vampiros, gays, lesbianas, brujos, prostitutas, etc. El escándalo y el chisme tienen su trono en la televisión y el cine. La pornografía está apoderada de internet y de muchas otras publicaciones asquerosas. La revolución sexual, de la cual se habla desde los años 60’s, no es más que la revolución de satanás. No te dejes contaminar por un mundo que se olvidó de Dios. Practica, más bien, el deporte y las diversiones sanas. Vive de acuerdo al evangelio y entrégate a Cristo.

Como si la anterior interpretación no fuera lo suficientemente preocupante, el diabólico poder de los actuales medios de comunicación ocupa el décimo lugar entre todos los reinos que han ejercido poder e influencia sobre el pueblo de Dios. En orden cronológico, los imperios que han ejercido poder e influencia sobre el pueblo de Dios son: Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Grecia, Roma, el islam, la ultra derecha, el comunismo ateo y los escandalosos medios de comunicación social. La ultra derecha se refiere a manifestaciones tan anticristianas, como: El nazismo, la masonería, las dictaduras militares antidemocráticas, etc. El profeta Daniel describe muy bien los cinco últimos reinos, previamente relacionados, como se lee a continuación:

“El primero era como un león con alas de águila. Mientras yo lo miraba, le arrancaron las alas, fue levantado de la tierra, se enderezó sobre las patas como un hombre, y se le dio un corazón de hombre. El segundo era una bestia semejante a un oso; iba levantada de un lado y tenía tres costillas entre los dientes. Se le decía: ‘Anda y devora mucha carne’. Yo seguí mirando y vi otra bestia como un leopardo con cuatro alas en el lomo; tenía cuatro cabezas y se le dio el poder. Seguí mirando en mis visiones nocturnas y vi la terrible cuarta bestia. Era espantosa y extraordinariamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro; comía trituraba y lo sobrante lo pisoteaba con las patas. Era diferente de las bestias anteriores y tenía diez cuernos. Yo estaba observando los cuernos, cuando en esto despuntó entre ellos otro cuerno pequeño, y tres de los primeros fueron arrancados para dar cabida al nuevo. Este tenía como ojos humanos y una boca que decía palabras insolentes”
Daniel 7, 4 - 8

Los cuatro animales descritos por Daniel son la radiografía perfecta de la historia de la humanidad desde Cristo hasta nuestros días, porque con Cristo se da comienzo a la plenitud de los tiempos. El primer animal dibujado por Daniel profetiza: La pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Cristo es el león de Judá. El águila es símbolo de poder y libertad. Todo el poder y la gloria le pertenecen a Nuestro Dios y Salvador Jesucristo. Nuestro Señor Jesucristo es el salvador del mundo que libera de la esclavitud del pecado a todo aquel que quiere salvarse. Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Así es, porque así está escrito:

“El primero era como un león con alas de águila. Mientras yo lo miraba, le arrancaron las alas, fue levantado de la tierra, se enderezó sobre las patas como un hombre, y se le dio un corazón de hombre”
Daniel 7, 4

Después de Cristo, cinco han sido los imperios que han perseguido, sistemáticamente, a la cristiandad, a saber: Roma, el islam, la ultra derecha, el comunismo ateo y los escandalosos medios de comunicación social. Los tres últimos animales descritos por Daniel encarnan los grandes males de la humanidad desde Cristo hasta nuestros días. El segundo animal dibuja, al mismo tiempo, el antiguo imperio romano y la ultra derecha anticristiana de todos los tiempos. Para entenderlo, basta con leer lo que está escrito:

“El segundo era una bestia semejante a un oso; iba levantada de un lado y tenía tres costillas entre los dientes. Se le decía: ‘Anda y devora mucha carne’“
Daniel 7, 5

Este pasaje nos recuerda, inevitablemente, uno de los fragmentos apocalípticos que se estudian en el presente capítulo.

“La bestia que yo veía era semejante a una pantera, aunque tenía patas de oso y boca de león”

Roma vivía en la oscuridad del pecado. Los pecados del antiguo imperio eran tan negros como una "pantera". Durante los primeros años del cristianismo, los ejércitos romanos destruyeron y masacraron poblaciones enteras en Europa, África y Medio Oriente. La crueldad del imperio romano era famosa en todas las provincias conquistadas. A esto se refiere el autor cuando escribe “tenía patas de oso”. El orgullo y la prepotencia del césar era tal, que en ocasiones éste llegó hasta el colmo de autonombrarse dios. Domiciano, que reinó entre el año 81 y 96 d.C, persiguió a la Iglesia de Cristo y durante su reinado se nombró a sí mismo domine et deus, que significa señor y dios. Aunque muchos emperadores romanos hayan tenido “boca de león”, como Domiciano, el reinado de estos césares fue muy corto comparado con el reinado eterno de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Precisamente, Domiciano fue hijo del antiguo emperador Vespasiano. La historia reconoce a Vespasiano como el gran sucesor de tres efímeros emperadores, los cuales fueron derrocados y asesinados en un mismo año (año 69 d.C). Estos tres emperadores fueron: Galba, Otón y Vitelio. A estos tres césares romanos se refiere el profeta Daniel cuando escribe:

“El segundo era una bestia semejante a un oso; iba levantada de un lado y tenía tres costillas entre los dientes. Se le decía: ‘Anda y devora mucha carne’ “
Daniel 7, 5

“Era diferente de las bestias anteriores y tenía diez cuernos. Yo estaba observando los cuernos, cuando en esto despuntó entre ellos otro cuerno pequeño, y tres de los primeros fueron arrancados para dar cabida al nuevo. Este tenía como ojos humanos y una boca que decía palabras insolentes”
Daniel 7, 8

“Los diez cuernos indican que del reino saldrán diez reyes, y después vendrá otro diferente de los primeros, que derribará a tres reyes. Este rey insultará al Dios Altísimo y perseguirá a los santos del Dios Altísimo. Tratará de cambiar las fiestas y las leyes. Los santos serán entregados a su poder por un tiempo, dos tiempos y mitad de un tiempo”
Daniel 7, 24 - 25

Estrictamente hablando, fueron diez los emperadores romanos que antecedieron a Domiciano, a saber: César Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón, Galba, Otón, Vitelio, Vespasiano y Tito. De esta manera, se puede afirmar que Daniel fue uno de los profetas que anunciaron, desde el antiguo testamento, el ascenso al poder del cruel y sanguinario imperio romano. En un principio, Roma fue gobernada por el diablo y sus ángeles porque satanás era el que inspiraba el corazón de los emperadores. Precisamente, hubo diez grandes persecuciones romanas contra el cristianismo clasificadas de acuerdo a los nombres cada uno de los diez  emperadores que las decretaron, a saber: Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximiano, Decio, Valeriano, Aureliano y Diocleciano.

El monstruo, del cual se habla en el siguiente pasaje, se refiere, directamente, al diablo. Para entenderlo, lee lo que está escrito:

“Entonces vi subir del mar a una bestia con siete cabezas y diez cuernos, en los cuernos diez coronas y en las cabezas títulos que desafiaban a Dios. La bestia que yo veía era semejante a una pantera, aunque tenía patas de oso y boca de león. El monstruo le entregó su propio poder y su trono, con un imperio inmenso”

El símbolo del antiguo ejército romano era el águila. No es casualidad que este símbolo también haya sido utilizado por la Alemania nazi, en lo que se conoce como el águila imperial. Por tanto, no es difícil concluir que el segundo animal descrito por Daniel se refiere, igualmente, a los gobiernos militares anticristianos de ultra derecha de todos los tiempos. Precisamente, durante la segunda guerra mundial, la multitud de cadáveres que eran recogidos en los campos de concentración nazi no tenían casi piel, ni aspecto humano. A estos cadáveres, generalmente, se les podía contar las costillas sin ningún esfuerzo porque no tenían casi carne: “El segundo era una bestia semejante a un oso; iba levantada de un lado y tenía tres costillas entre los dientes. Se le decía: ‘Anda y devora mucha carne’“. El tercer animal, descrito por Daniel, no es menos peligroso que el anterior, como está escrito:

“Yo seguí mirando y vi otra bestia como un leopardo con cuatro alas en el lomo; tenía cuatro cabezas y se le dio el poder”
Daniel 7, 6

El leopardo es el felino que caza con sorpresa desde los árboles. El leopardo es un feroz depredador que tiene la capacidad de cazar en la oscuridad de la noche. Igualmente, el terrorismo internacional aprovecha la oscuridad de la noche, o la sorpresa, para destruir el objetivo militar de interés. Al día de hoy, el terrorismo islámico se erige como el más peligroso del mundo. El islam, desde su misma concepción, predica la guerra santa mejor conocida como la Jihad. Un ejemplo lo encontramos en el movimiento palestino Hamás, el cual ha sido declarado como una organización terrorista internacional por muchos de los países y las organizaciones más influyentes del mundo. No hace falta mencionar nombres como: Al Qaeda, Osama bin Laden e ISIS para que el lector se dé una idea del significado de la expresión "terrorismo islámico internacional". El islam es predicado como religión y ha sido expandido, militarmente, como doctrina política alrededor del mundo. En el continente asiático, el islam se extiende desde el Medio Oriente hasta Indonesia. En África, varios países han adoptado el islam como religión oficial. El número cuatro en los textos bíblicos significa universal dado que existen cuatro puntos cardinales, a saber: Norte, sur, oriente y occidente. El profeta Daniel profetizó la nefasta propagación del islam por todo el mundo, cuando escribe “con cuatro alas en el lomo; tenía cuatro cabezas y se le dio el poder”. El cuarto animal descrito por Daniel es, quizás, el peor de todos.

“Seguí mirando en mis visiones nocturnas y vi la terrible cuarta bestia. Era espantosa y extraordinariamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro; comía trituraba y lo sobrante lo pisoteaba con las patas. Era diferente de las bestias anteriores y tenía diez cuernos. Yo estaba observando los cuernos, cuando en esto despuntó entre ellos otro cuerno pequeño, y tres de los primeros fueron arrancados para dar cabida al nuevo. Este tenía como ojos humanos y una boca que decía palabras insolentes
Daniel 7, 7 - 8

Dejando a un lado el antiguo imperio romano, el cuarto animal de Daniel nos profetiza la aparición del comunismo ateo y los escandalosos medios de comunicación social. Los mensajes anticristianos, de muchos de los actuales medios de comunicación, van más allá del simple cumplimiento de la profecía de Daniel: “Este tenía como ojos humanos y una boca que decía palabras insolentes”. Los medios de comunicación ejercen un cuarto poder diferente al poder ejecutivo, legislativo o judicial. El poder de los medios de comunicación se encuentra en la diabólica manipulación de la opinión pública. Los medios de comunicación hacen ver como bueno lo que es, realmente, sucio y repugnante: “Era diferente de las bestias anteriores y tenía diez cuernos”. Precisamente, todas las dictaduras militares anticristianas y todos los tiranos comunistas e islámicos han manipulado los medios de comunicación a su antojo y para su propio beneficio. La simbología del comunismo ateo es un claro ejemplo. El comunismo usa como símbolos: La hoz y el martillo, supuestamente, para representar la unión de los trabajadores. La unión de los trabajadores podría haber sido simbolizada por un azadón y un alicate o por una pala y un destornillador. La hoz y el martillo representan la lucha de clases promulgada por el comunismo ateo. La hoz se parece a un enorme diente de hierro. El martillo es el instrumento utilizado para triturar. Las permanentes violaciones de los derechos humanos por parte de los regímenes comunistas han sido, perfectamente, profetizadas por Daniel cuando escribe:

“Seguí mirando en mis visiones nocturnas y vi la terrible cuarta bestia. Era espantosa y extraordinariamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro; comía trituraba y lo sobrante lo pisoteaba con las patas”
Daniel 7, 7

El Apocalipsis es un libro, especialmente, escrito por San Juan para dar ánimo, valor y esperanza a la primitiva comunidad cristiana en medio de la tribulación. En los primeros años del cristianismo, la persecución contra la Iglesia era, sencillamente, brutal. Entre los primeros emperadores romanos que atacaron, despiadadamente, a la cristiandad se encuentra Nerón. Según algunos historiadores de la época, fue Nerón el autor intelectual del incendio que destruyó gran parte de la capital romana hacia el año 64 d.C. Para alejar de sí las culpas, Nerón acusó a los cristianos y ordenó que algunos fueran arrojados a los perros, mientras que otros fueron quemados vivos y crucificados. Uno de los relatos históricos clave para entender el Apocalipsis lo encontramos en la participación de Nerón en los juegos olímpicos del año 67 d.C. El emperador participó en estos juegos con el fin de mejorar las relaciones con Grecia y demostrar el dominio romano sobre el pueblo helénico. Como competidor, Nerón condujo un carro de diez caballos y casi muere al sufrir una terrible caída. Después de este accidente, el emperador ganó todas las coronas de laurel y las trajo a Roma, donde las expuso en un desfile. No es gratuito que la historia universal reconozca a Nerón como la bestia antigua. Es fácil adivinar a quién se refiere San Juan cuando escribe:

“Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Entonces la tierra entera maravillada, siguió detrás de la bestia. Adoraron al monstruo porque había entregado el imperio a la bestia y también adoraron a la bestia, diciendo: ‘¿Quién es como la bestia y quién podría competir con ella?’ ”

El imperio romano fue artífice de grandes obras de ingeniería. Todo visitante se llenaba de admiración al apreciar los imponentes monumentos que se levantaban sobre la capital romana. Estas bellísimas construcciones escondían la crueldad propia de una sociedad decadente e inmoral que se deleitaba con la sangre de los primeros mártires cristianos y el combate a muerte de gladiadores, entre otros espectáculos públicos. Según cálculos de expertos sobre el tema, el majestuoso coliseo romano, construido por el emperador Tito, fue testigo de la muerte y ejecución de alrededor de un millón de personas. San Juan no se podía quedar callado ante semejante salvajismo cultural, como está escrito:

“Se le permitió hacer proyectos orgullosos y blasfemar en contra de Dios, y pudo actuar como quería durante cuarenta y dos meses. Se puso, pues, a lanzar insultos contra Dios, insultando su nombre y su santuario, es decir, a los que ya habitan en el cielo. Se le concedió hacer la guerra contra los santos y vencerlos, y se le dio poder sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. Y todos la adoraron, todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no se haya escrito desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero sacrificado. El que tenga oídos, que escuche: ‘Quien está destinado a ir a la cárcel, irá a la cárcel; quien está destinado a muerte de espada, perecerá por la espada’. Para los santos es la hora de la perseverancia y de la fe”

El pasaje “Se puso, pues, a lanzar insultos contra Dios, insultando su nombre y su santuario, es decir, a los que ya habitan en el cielo. Se le concedió hacer la guerra contra los santos y vencerlos, y se le dio poder sobre toda raza, pueblo, lengua y nación” está explicado, detalladamente, en el link correspondiente a Las Profecías del Fin del Mundo. El fragmento “cuarenta y dos meses” es equivalente a tres años y medio. El valor numérico correspondiente a tres y medio es igual a la mitad de siete. Así, “cuarenta y dos meses” representan un periodo de tiempo dominado por los malos, es decir, un periodo de tiempo de persecución contra el pueblo de Dios.

Un imperio cae y otro se levanta. No existen, ni existirán tiranías eternas. Los imperios, tarde o temprano, se terminan. El imperio que es, ya no es, porque se acaba. Un nuevo imperio nace cuando otro se termina. La guerra por el poder político-militar es la gran constante que se repite, una y otra vez, durante toda la corta historia universal. A través de los siglos, el mundo ha recordado los grandes líderes mundiales. La humanidad siempre conservará en su memoria personajes como: Gengis Kan, Alejandro el grande, Joseph Stalin, Adolph Hitler, Napoleón Bonaparte, Iván el terrible, Mao Tse-tung, Sadam Husein, etc. Reinos, reyes y tiranos van y vienen. Sin embargo, es Dios quien permanece. Que no te importen las persecuciones y los sufrimientos padecidos en esta corta vida terrenal. No tengáis miedo. Si tienes a Cristo en tu corazón, lo tienes todo. Así es, porque así está escrito:

La bestia que has visto era pero no es; va a subir del abismo, pero marcha a su perdición. Y los habitantes de la tierra cuyo nombre no está escrito en el libro de la vida desde la creación del mundo, quedarán asombrados al ver que la bestia que era, no es y desaparece
Apocalipsis 17, 8

“Oí una voz que clamaba desde el trono: ‘Esta es la morada de Dios entre los hombres; fijará desde ahora su morada en medio de ellos y ellos serán su pueblo y él mismo será Dios-con-ellos. Enjugará toda lágrima de sus ojos y ya no existirá ni muerte, ni duelo, ni gemidos, ni penas porque todo lo anterior ha pasado’ “
Apocalipsis 21, 3 - 4

“Dichosos ustedes cuando por causa mía los maldigan, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así trataron a los profetas que hubo antes que ustedes”
Mateo 5, 11 - 12

La segunda gran bestia, que amenaza a la Iglesia de Cristo, no es menos peligrosa que la anterior.

“Después vi surgir del continente otra bestia que llevaba dos cuernos como los del Cordero, pero hablaba como el monstruo”

La segunda bestia es una despreciable falsificación del Cordero inmolado. La expresión “dos cuernos como los del Cordero” designa todas las falsas religiones, doctrinas y movimientos religiosos y revolucionarios contrarios al evangelio. Desde el nacimiento de la Iglesia, hasta nuestros días, son incontables las doctrinas religiosas e ideologías políticas que se oponen, radicalmente, al cristianismo. Al día de hoy, las principales manifestaciones anticristianas que atacan a la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo son: Las sectas protestantes, la nueva era, el código Da Vinci, el comunismo, el islam, la brujería, el satanismo, la masonería, el ocultismo y todas las demás religiones y doctrinas contrarias al evangelio. Desafortunadamente, el texto "dos cuernos como los del Cordero, pero hablaba como el monstruo" también hace referencia a determinados hombres consagrados (diáconos, presbíteros, obispos, cardenales y papas) que a lo largo de la historia universal han traicionado a Cristo y han anunciado un falso evangelio al pueblo de Dios, sea a nivel de obra o de palabra. Tristemente, la historia de la Iglesia está plagada de herejes y de lobos vestidos de ovejas. Por este concepto, todo católico está en la obligación de leer y estudiar el magisterio de la Iglesia fundada por Cristo Jesús, Señor Nuestro. El magisterio de la Iglesia Católica se encuentra en el Catecismo Mayor escrito por San Pío X. Para verificar la exégesis anterior, lee lo que está escrito:

“Aparecerán gran cantidad de falsos profetas, que engañarán a muchos; y tanta será la maldad, que en muchos el amor se enfriará. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará”
San Mateo 24, 11 - 13

“Si alguien fomenta sectas en la Iglesia, le llamarás la atención una primera y una segunda vez; después rompe con él, sabiendo que es un descarriado y culpable que se condena a sí mismo”
Tito 3, 10 - 11

Hijitos míos, es la última hora, y se les dijo que llegaría un Anticristo; pero ya han venido varios anticristos, por donde comprobamos que ésta es la última hora. Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no eran de los nuestros. Si hubieran sido de los nuestros se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos, vimos claramente que entre nosotros no todos eran de los nuestros”
I Juan 2, 18 - 19

Pero, aunque viniéramos nosotros o viniera algún ángel del cielo para anunciarles el Evangelio de otra manera que lo hemos anunciado, ¡sea maldito! Ya se lo dijimos antes, pero ahora lo repito: si alguien viene con un evangelio que no es lo que ustedes han recibido, ¡sea maldito!
Carta a los Gálatas 1, 8 - 9

“Esta aprovecha todo el poder de la primera bestia y está totalmente a su servicio”

A la fecha, el mundo católico todavía se pregunta: ¿Cómo una mentira tan repugnante, como el código Da Vinci, fue promocionada y divulgada en el cine y la televisión? Así se va cumpliendo, lentamente, la anterior profecía apocalíptica sobre la futura publicidad de doctrinas aberrantes. El diablo no es, solamente, un asesino de hombres, como se explicó en el pasaje correspondiente a la bestia que sube del mar. El diablo es, también, un mentiroso que engaña a la humanidad con falsas creencias, falsas religiones, falsas ideologías, etc. Así es, porque así está escrito:

“Ustedes tienen por padre al Diablo, y quieren realizar los malos deseos del Diablo. Él es asesino de hombres desde el principio. No ha permanecido en la verdad. Cuando habla, de él brota la mentira, porque es mentiroso y padre de toda mentira
San Juan 8, 44

Los gobiernos comunistas se valen de una falsa estructura ideológica para construir: Hambre, pobreza, injusticia y guerra. Para que el lector se dé una pequeña idea de la gran mentira que representa el comunismo, basta con decir que los dos fundadores de esta ideología: Karl Marx y Friedrich Engels eran dos alemanes judíos nacidos y criados en familias que practicaban la cábala. Ambos se convirtieron en adoradores de satán. Se instalaron en Londres, Inglaterra, donde escribieron la teología del comunismo: El Manifiesto Comunista, publicado en 1848, y El Capital, publicado por primera vez en Berlín en 1867.

Son las falsas ideologías y las falsas religiones las que edifican el reino de satanás en la Tierra. Desde la aparición del islam, la humanidad ha padecido terribles guerras y atentados terroristas como consecuencia del fanatismo religioso. Fundamentalmente, el islam predica: El ayuno, el rezo cotidiano, la peregrinación a La Meca por lo menos una vez en la vida, la limosna y la guerra santa contra los infieles. La pregunta a resolver es: ¿Quién puede ser el autor intelectual de una religión que predica la guerra santa contra los infieles?

El imperio otomano fue el reino musulmán de mayor extensión sobre la Tierra. Este imperio perduró desde 1299 hasta 1923. En su máximo esplendor, entre los siglos XVI y XVII, los musulmanes se expandieron en tres continentes controlando una vasta parte del sureste europeo, el Medio Oriente y el norte de África limitando al oeste con Marruecos, al este con el Mar Caspio y al sur con Sudán, Eritrea, Somalia y Arabia. Fue el imperio turco-otomano el encargado de acometer una de las masacres más impresionantes de la historia reciente de la humanidad: El genocidio armenio. El holocausto armenio fue la masacre de más de un millón y medio de civiles cristianos armenios en medio de una infrahumana deportación forzosa a Medio Oriente, en el gobierno de los Jóvenes Turcos desde 1915 hasta 1917 durante la primera guerra mundial.

Aún en nuestros días, se habla de la insaciable sed de sangre de Adolph Hitler durante la segunda guerra mundial. Lo que muchas personas olvidan es la crueldad propia del líder comunista Joseph Stalin. Este líder comunista preside el gobierno durante el segundo mandato de la Rusia soviética desde el año 1934. Stalin, al igual que Nerón, manda a asesinar a sus más cercanos copartidarios por considerarlos adversarios que, eventualmente, podían sustraerlo del poder absoluto. Durante el gobierno de este tirano era común el encarcelamiento y la posterior ejecución de presos políticos. Algunos historiadores describen el genocidio de Stalin con las siguientes y macabras cifras: Cinco millones de encarcelados hasta enero de 1937, siete millones de detenidos entre enero de 1937 y diciembre de 1938, un millón de ejecutados y dos millones de muertos en los campos de concentración soviéticos.

La masonería utiliza unos símbolos a los cuales se les rinde, en mayor o menor grado, culto. Este culto, lógicamente, es un culto pagano. Un ejemplo se encuentra en el gran arquitecto del universo, el cual es un símbolo tradicional de la masonería cuya importancia varía según la corriente masónica a ser estudiada. Para la masonería anglosajona, por ejemplo, el gran arquitecto del universo representa el ser supremo, un símbolo imprescindible en el momento de realizar la invocación en el correspondiente ritual masónico. La masonería, al igual que la magia blanca, le rinde culto a fuerzas y poderes mágicos que no son conocidos y que tampoco existen en realidad. Este culto termina siendo dirigido a los demonios. Todo ritual pagano, no cristiano, siempre será bien recibido por el diablo y sus demonios. Así es, porque así está escrito: 

“Con esto no quiero decir que la consagración de la carne al ídolo tenga algún valor, ni que el ídolo mismo sea alguien. Sin embargo, cuando los paganos ofrecen un sacrificio, el sacrificio va a los demonios y no a Dios”
I Corintios 10, 19 - 20

Un ejemplo de la nefasta influencia de la masonería lo podemos hallar en México. En 1927, el presidente Plutarco Elías Calles, un general revolucionario y masón, promovió la expedición de leyes anticristianas, según las cuales: Se obligaba a que los sacerdotes fueran personas casadas, se prohibía la existencia de comunidades religiosas católicas y se restringía el número de presbíteros católicos en algunos de los estados mejicanos. Los decretos promulgados por el presidente Plutarco Elías Calles desencadenaron lo que se conoció con el nombre de la guerra de los cristeros. Aproximadamente, esta guerra arrojó un total de 250000 muertos. Otro ejemplo de la nefasta influencia de la masonería tiene que ver con la aprobación de leyes tan anticristianas como: La despenalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un alto número de países en el mundo ha despenalizado el aborto, tratándolo como un simple derecho que tiene la mujer de hacer lo que quiera con su cuerpo. Muchos de estos países están gobernados por líderes masones illuminati. 

La orden de los illuminati fue fundada por Johann Adam Weishaupt en 1776. Hoy en día, esta orden promueve un nuevo orden mundial fundamentado en un gobierno universal, un banco mundial y una única religión en todo el mundo. Según expertos en el tema: Esta única religión sería la religión del anticristo. Desde el punto de vista bíblico, estaríamos hablando del último anticristo. La mayoría de los estudiosos del fenómeno de la masonería illuminati coinciden en el hecho de que los integrantes de esta sociedad secreta rinden culto directo a Lucifer como, fácilmente, se puede verificar al observar los videos de los testimonios entregados por masones de alto grado en el portal de internet youtube.com. Igualmente, en internet se puede confirmar, sin temor a equivocación, que la mayoría de los actuales mandatarios del mundo pertenecen a la orden illuminati. De esta manera, no es un error afirmar que: El mundo actual está gobernado por el mismísimo diablo. Desgraciadamente, esta última afirmación coincide, perfectamente, con los pasajes del evangelio que se anexan a continuación:

“Ahora es el juicio del mundo; ahora el amo de este mundo va a ser echado fuera”
San Juan 12, 31

“Cuando él venga, rebatirá las mentiras del mundo, y mostrará cuál ha sido el pecado, quién es el justo y quién es condenado. ¿Cuál ha sido el pecado? No creyeron en mí. ¿Quién es el justo? Soy yo, pero ya no me verán porque voy al Padre. ¿Quién es el condenado? El Amo de este mundo, que ya ha sido sentenciado”
San Juan 16, 8 - 11

Para entender porque el falso profeta sirve a los propósitos del poder perseguidor es necesario comprender que ideologías como el comunismo, el islam, la masonería, etc. siempre han servido de excusa a los tiranos para perseguir y asesinar a hombres y mujeres indefensos, sea en forma directa o a través de la promulgación de leyes totalmente anticristianas, como la despenalización del aborto. Por eso, está escrito:

“Ella ha logrado que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada… Por medio de esos prodigios que le fue concebido obrar en servicio de la bestia, ella engaña a los habitantes de la tierra, aconsejándoles que hagan una estatua de esa bestia que, herida a espada, volvió a vivir. Se le concedió hasta dar vida a la estatua de la bestia, la cual puede hablar, y ha logrado que quienes no adoren esa imagen sean muertos”

Lo más lamentable del mundo antiguo y moderno es que ideologías tan falsas como el antiguo paganismo romano, el comunismo, el islam, la masonería, etc. hayan permanecido en la memoria de sus víctimas y de los hijos de las víctimas a través de la sucesiva impresión y fabricación de billetes y monedas en honor de los más terribles tiranos y famosos masones que recuerde la historia de la humanidad, como: Lenin, Nerón, Calígula, George Washington, Benjamin Franklin, Mao Tse-tung, Sadam Husein, etc. Este es el sentido del mensaje entregado por San Juan, cuando escribe:

“ya nadie podrá comprar ni vender si no está marcado con el nombre de la bestia o con la cifra de su nombre”

El anticristo no solamente es anunciado por San Juan. Cristo también anuncia el advenimiento de falsos profetas, como aparece escrito a continuación:

“Jesús les contestó: Tengan cuidado de que nadie los engañe. Porque muchos se presentarán como el Salvador y dirán: Yo soy el Mesías, y engañarán a muchos”
San Mateo 24, 4 - 5

“Aparecerán gran cantidad de falsos profetas, que engañarán a muchos; y tanta será la maldad, que en muchos el amor se enfriará”
San Mateo 24, 11 - 12

“Pero la bestia fue capturada y también el falso profeta. Este es el que hacía maravillas al servicio de la bestia, con las cuales engañaba a los que recibieron la marca de la bestia y a los que adoraron su estatua. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego de azufre ardiente”
Apocalipsis 19, 20

“Ella hace prodigios maravillosos, hasta mandar que baje el fuego del cielo a la tierra en presencia de todos. Por medio de esos prodigios que le fue concebido obrar en servicio de la bestia, ella engaña a los habitantes de la tierra”

Hoy en día, los pastores protestantes predican una falsa religión de milagros. Estos atraen a gran cantidad de católicos ignorantes, los cuales contribuyen al enriquecimiento de estos falsos profetas modernos. Son tantas las mentiras que anuncian los protestantes, que ningún pastor de una misma secta predica la misma doctrina que otro pastor de la misma denominación religiosa. Son ciegos que llevan a la perdición a otros ciegos. No te dejes engañar, conoce primero tu fe católica a través del Catecismo Mayor escrito por San Pío X.

Uno de los pasajes más enigmáticos de la profecía de San Juan es aquel que está escrito a continuación:

aconsejándoles que hagan una estatua de esa bestia que, herida a espada, volvió a vivir. Se le concedió hasta dar vida a la estatua de la bestia, la cual puede hablar, y ha logrado que quienes no adoren esa imagen sean muertos

En el antiguo imperio romano y en los primeros años del cristianismo, todo ciudadano y esclavo estaban en la obligación de rendir culto al césar, o a su imagen, so pena de muerte. Esta idolatría era, sencillamente, inaceptable para todo cristiano fiel al evangelio. Por eso, San Juan escribe “y ha logrado que quienes no adoren esa imagen sean muertos”. El milagro consistente en “dar vida a la estatua de la bestia” no es una práctica usual entre los falsos profetas antiguos y modernos. Lo que sí es una práctica usual, hoy en día, es revivir la historia de los grandes imperios anticristianos de todos los tiempos. Este es uno de los logros más impresionantes de Hollywood y de los más importantes productores de cine y televisión alrededor del mundo. Los más prestigiosos directores de películas y series para televisión viven, sencillamente, fascinados con el pecado de escándalo de los antiguos romanos, entre otros personajes malvados de la historia de la humanidad. La vida de los grandes santos de la Iglesia no es el mensaje favorito a mostrar por parte de los productores más famosos de Hollywood y de las grandes cadenas de televisión. La “estatua de la bestia” ha vuelto a la vida gracias a la magia del cine y la televisión. Es posible que esta sea la razón, por la cual, San Juan profetizó lo que está escrito:

“aconsejándoles que hagan una estatua de esa bestia que, herida a espada, volvió a vivir. Se le concedió hasta dar vida a la estatua de la bestia, la cual puede hablar”

Ninguna expresión bíblica puede describir mejor la maldad del mundo antiguo y moderno, más que aquella que está escrita a continuación:

“Aquí verán quién es sabio. Si ustedes son entendidos, interpreten la cifra de la bestia. Se trata de un hombre, y su cifra es 666”

El número seis, en las sagradas escrituras, representa imperfección. Seis es el número que quiso llegar a ser siete pero jamás lo alcanzará. Siete designa plenitud, totalidad. Dirigiéndose a Dios, siete significa perfección. El valor numérico equivalente a seis, en el libro del Apocalipsis, hace referencia al diablo y a sus ángeles porque el diablo es aquel que quiere estar por encima de Dios, pero no lo está, ni nunca lo estará. Así es, porque así está escrito:

“¿Cómo caíste desde el cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: ‘Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el Norte se termina; subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo’ Mas, ¡ay!, has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos”
Isaías 14, 12 - 15

"Te puse en el monte santo de Dios como un ángel protector, y andabas en medio de los espíritus de Dios. Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la maldad apareció en ti. Con el avance de tu comercio te llenaste de violencia y de pecados; y yo te arrojé del monte de Dios y te eché de entre los ángeles de Dios; el querubín protector te hizo perecer"
Ezequiel 28, 14 - 16

El número 666 representa las tres grandes entidades del mal, a saber: El diablo, el poder perseguidor anticristiano y el falso profeta. Seis cientos sesenta y seis también hace referencia al antiguo emperador romano Nerón. Según reconocidos exégetas bíblicos, al sumar el valor numérico de cada una de las letras hebreas, correspondientes a la expresión césar Nerón, se obtiene la cifra 666. Para la época en que se escribe el libro del Apocalipsis, la moneda utilizada por todos los ciudadanos romanos, para comprar y vender, era el denario. Esta moneda siempre llevaba grabada la silueta del emperador reinante. Así, no resulta extraordinario el contenido del siguiente texto apocalíptico:

“Ha logrado, así mismo, que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente; ya nadie podrá comprar ni vender si no está marcado con el nombre de la bestia o con la cifra de su nombre. Aquí verán quién es sabio. Si ustedes son entendidos, interpreten la cifra de la bestia. Se trata de un hombre, y su cifra es 666

La marca de la bestia, de la cual se habla en el libro del Apocalipsis, hace referencia al estado espiritual que el ser humano alcanza al vivir en pecado mortal.  En las sagradas escrituras se habla, claramente, de la marca o el sello que lleva inscrito todo ser humano en su propio espíritu. El espíritu humano puede estar marcado con el sello del Espíritu Santo si el hombre se encuentra en estado de gracia, o puede llevar inscrito la marca de la bestia si el hombre vive en pecado mortal. Todo aquel que vive en pecado mortal lleva la marca del diablo en su propio espíritu porque se hace hijo del diablo. El diablo es la gran bestia porque la venganza del príncipe de las tinieblas consiste en llevar el mayor número de almas al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Así es, porque así está escrito:

“No entristezcan al Espíritu Santo de Dios; éste es el sello con el que fueron marcados en espera del día de la salvación”
Carta a los Efesios 4, 30

Otro ángel subió del oriente llevando el sello del Dios vivo y gritó con voz poderosa a los cuatro ángeles autorizados para hacer mal a la tierra y al mar: ‘No hagan mal a la tierra, ni al mar, ni a los árboles hasta que hayamos señalado en la frente a los servidores de nuestro Dios’ 
Apocalipsis 7, 2 - 3

“Ustedes tienen por padre al Diablo, y quieren realizar los malos deseos del Diablo. Él es asesino de hombres desde el principio. No ha permanecido en la verdad. Cuando habla, de él brota la mentira, porque es mentiroso y padre de toda mentira”
San Juan 8, 44

“El que no ama, permanece en la muerte. El que odia a su hermano, es un asesino; y, como lo saben ustedes, en el asesino no permanece la Vida Eterna”
I Juan 3, 15

“Un tercer ángel pasó después, clamando: Si alguien adora a la bestia o su imagen o se hace marcar en la frente o en la mano, éste también tomará el vino puro del furor de Dios, que ya está preparado en la copa de su enojo. Sufrirá el suplicio del fuego y del azufre en presencia de los ángeles santos y del Cordero. Por los siglos de los siglos se eleva el humo de sus suplicios. No, no hay reposo para ellos ni de día ni de noche, tanto para los que adoraron a la bestia y su imagen como para el que lleva la marca de su nombre”
Apocalipsis 14, 9 - 11

En el antiguo imperio romano se tenía la horrenda costumbre de marcar a los esclavos y criminales, en la cara o en la mano, con hierro ardiente, así como se hace en la actualidad con el ganado. En el texto bíblico bajo estudio, la marca, de la cual habla San Juan, corresponde al pecado mortal de rendir culto al césar. El autor condena la antigua idolatría que se rendía al emperador romano porque Dios es el único Ser digno de adoración. El autor menciona la horrenda costumbre de marcar a los esclavos y criminales con hierro ardiente porque todo pecado es causa de esclavitud. Así es, porque así está escrito:

“Jesús contestó: En verdad, en verdad les digo: el que comete pecado es esclavo del pecado”
San Juan 8, 34

Señor Padre Todo Poderoso y Eterno permite la conversión de los pecadores de este mundo. Te ruego por la Iglesia peregrina en la Tierra para que la protejas de toda persecución y escándalo. Te lo pido por los méritos de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, quien vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

PRÓLOGO

ANTECEDENTES HISTÓRICOS E INTERPRETACIÓN

CAPÍTULO I - Versículos Uno al Tres: COMIENZO DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO I - Versículos Cuatro al Ocho: SALUDO A LAS IGLESIAS DE ASIA

CAPÍTULO I - Versículos Nueve al Once: PRESENTACIÓN DE JUAN A LAS IGLESIAS

CAPÍTULO I - Versículos Doce al Veinte: VISIÓN DE JUAN DE JESUCRISTO GLORIOSO Y RESUCITADO

CAPÍTULO II - Versículos Uno al Siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE ÉFESO

CAPÍTULO II - Versículos Ocho al Once: MENSAJE A LA IGLESIA DE ESMIRNA

CAPÍTULO II - Versículos Doce al Diez y siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE PÉRGAMO

CAPÍTULO II - Versículos Diez y ocho al Veinte y nueve: MENSAJE A LA IGLESIA DE TIATIRA

CAPÍTULO III - Versículos Uno al Seis: MENSAJE A LA IGLESIA DE SARDES

CAPÍTULO III - Versículos Siete al Trece: MENSAJE A LA IGLESIA DE FILADELFIA

CAPÍTULO III - Versículos Catorce al Veinte y dos: MENSAJE A LA IGLESIA DE LAODICEA

CAPÍTULO IV: LA GLORIA DE DIOS PADRE TODO PODEROSO

CAPÍTULO V: LA ENTRADA DEL CORDERO A LA GLORIA DE DIOS

CAPÍTULO VI - Versículos Uno al Ocho: LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO VI - Versículos Nueve al Once: EL CLAMOR DE LOS SANTOS MÁRTIRES

CAPÍTULO VI - Versículos Doce al Diez y siete: EL DÍA DE LA IRA DE DIOS Y EL FIN DEL MUNDO

CAPÍTULO VII: LA MULTITUD DE LOS SALVADOS

CAPÍTULO VIII: EL TOQUE DE LAS CUATRO PRIMERAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO IX: EL TOQUE DE LA QUINTA Y SEXTA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO X: LA PROCLAMACIÓN DE LA SANTA PALABRA DE DIOS

CAPÍTULO XI - Versículos Uno al Catorce: LOS DOS TESTIGOS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XI - Versículos Quince al Diez y nueve: EL TOQUE DE LA SÉPTIMA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XII: LA MUJER Y EL DRAGÓN

CAPÍTULO XIII: LA BESTIA Y EL FALSO PROFETA

CAPÍTULO XIV: LOS CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL EN EL MONTE SIÓN

CAPÍTULO XV: LAS SIETE COPAS

CAPÍTULO XVI: LAS PROFECÍAS DE LAS SIETE COPAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XVII: BABILONIA, LA GRAN PROSTITUTA

CAPÍTULO XVIII: LA CAÍDA DE LA GRAN BABILONIA

CAPÍTULO XIX: LOS CANTOS EN EL CIELO Y EL TRIUNFO DEL VERBO DE DIOS

CAPÍTULO XX: LOS MIL AÑOS Y EL ÚLTIMO JUICIO

CAPÍTULO XXI y CAPÍTULO XXII: LA NUEVA JERUSALÉN Y EL FINAL DEL APOCALIPSIS

LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO